La Tunda se aparece a los niños solitarios en forma de mamá o de un pariente cercano, o de una mujer bonita. Aunque también se le presenta a las personas adultas. Una persona «entundada» es aquella que es llamada por la Tunda con su nombre, y paso a paso se la lleva a la selva y allí la entunda.
Cuando un niño está entundado, los padres y los padrinos tienen que desentundarlo con oraciones, conjuros y con bombos y platillos para que lo devuelva. A veces se aparece en una casa y hace creer a los niños solos que es su mamá que viene a contemplarlos.
En el Chocó recuerdan que una vez en un reinado popular, una mamá dejó solo a su hijo en la casa. A las pocas horas llegó LaTunda una señora muy parecida a su mamá, que después de saludarlo desapareció misteriosamente. El niño fue a la plaza en donde se encontraba su madre en el reinado que se estaba realizando y le preguntó si lo había visitado unas horas antes. La mamá extrañada le contestó que en ningún momento había salido de la plaza, a lo cual llegaron a la conclusión que la visitante era La Tunda.
Las gentes del Litoral Pacífico también tienen la creencia de que la Tunda hace perder a los caminantes de las orillas del mar. Cuentan que en las playas de Bocagrande se perdieron unos turistas que iban por la playa. En un momento cuando iban caminando, todo fue silencio a su alrededor; ni siquiera escuchaban el ruido del mar. Se perdieron en medio de las palmeras y los arboles, y siempre que hacían el intento de regresar al caserío, volvían al mismo punto desde donde se perdieron. Según ellos, parecía que caminaran en una dimensión desconocida.
El espanto del silencio y de la perdida en la selva se acabó cuando vieron una fogata y a todos sus amigos alrededor de la playa. Según los nativos habían sido «entundados» por el personaje mítico del Litoral Pacífico.
(Ocampo López 1996: 298-9). La Tunda es una vision selvática, que ella se parece y en el pueblo también parece, la tunda, en ocasiones. Ella se presenta en forma de una amiga, en forma de la mamá del niño, de la madrina, de una tía, de una hermana; en diferentes formas se presenta la tunda.
La distinción o la precaución que tienen los estudiantes de la costa Pacífica para no dejarse llevar de la tunda es que ella tiene un pie normal y el otro lo tiene de bolinillo. Ella es así.
En una ocasion el agua se salaba en Guapi, no había acueducto y llegó el agua salada y se fueron varias personas a buscar agua de quebrada, al monte. Entre ellas iba una hermana mía: la menor. Se fue porque a ella sí le gustaba irse para allá. Y se fueron desde por la mañana u esperen que regresen con el agua dulce, porque toda estaba salada; y espere, y a las doce, una, dos, tres; llegaron las cinco y nada; empezaron a pensar pues que se habian perdido y no llegaban.
Y a mi mamá dije quiba buscar la madrina de mi hermana y ya las otras personas empezaron a buscar la madrina y bombos e instrumentos para hacer gulla, pa buscar a la gente.
Entre ellos iba una señora muy piadosa, y caminaban y iban era para dentro y daban vueltas y no encontraban el camino: todo estaba cerrado, no tenía por dónde salir; hasta que dijo la señora: «la tunda nos ha entundado, no tenemos salida de aquí porque nos ha entundado la tunda. Ella cierra el camino cuando se quiere llevar una persona; se va a los pozos, a las quebradas, a las quebradas , saca camaron y se los pee y le da de comer camarón peído, por la tunda, cuando lo entunda. Las victimas de la tunda, en su mayoría son niños y ella se la aparece en forma de mamá y una hermana para que el niño la vaya siguiendo al monte, hasta que pierde al niño. También a ciertos hombres muy andariegos, o que a ella le gustan. Y la forma de rescatar al niño es que venga el padrino de bautizo a traerlo. Es el único que puede salvarlo».
Cuando ya empezó la señora a rezar y de pronto vieron que ya estaba el camino allí: ya estaba cerquita para salir al pueblo. Y dijo ella que era la tunda que los había entundado.


