En la costa pacífica colombiana existe la leyenda del buque Maravelí, que en forma misteriosa viaja por las noches en el Océano Pacífico. Los bogas y pescadores ven este buque fantasma en los días de la Semana Santa: sube y baja con las olas y huye de los tifones violentos, según las gentes, lleva lámparas amarillas con candelas en el palo mayor. Su luz refulgente es de tal intensidad que enceguece a los animales, hiela la sangre de los hombres y daña los sembrados.
La rapidez del Buque Fantasma es impresionante según los costeños del Pacífico. En un instantes de encuentra en el Mataje, pasa a la ensenada del Gallo, en las abras de Ancón de Sardinas, o se balancea indolente en la isla de los Cocos o en el Malpelo coralino.
Algunos pescadores de Iscuandé dicen que el Buque Fantasma tiene como mil brazas de largo, quinientos pies de eslora, una gran manga, ochenta pies de puntal y una velocidad incalculable.
Las gentes hablan de que en el Buque Fantasma se hacen fiestas misteriosas con bailes siniestros, diversiones de aquelarre, música con instrumentos antiguos, y se escuchan gemidos, cadenas, seres que lloran y maldicen, gritos profundos y un ambiente de misterio y desolación.
El Buque Fantasma lo han visto los marinos de Tumaco y los bogas de Barbacoas. Existe la creencia de que es la proyección de un buque que hizo tráfico de esclavos en la época colonial; otros relatan que es el fantasma de un buque que cargaba las riquezas que se obtuvo de las explotaciones del caucho y del cacao de las regiones de la Amazonia, el Putumayo y el Caquetá, y que se hundió en el Pacífico con toda su tripulación.
Existe la creencia de que quien mira de cerca el Buque Fantasma se enloquece, o queda ciego, o muere lanzando gritos espantosos; los perros aúllan y los animales corren presos del terror. El Buque Fantasma viaja sin descanso a toda máquina, estremece los bosques de manglares y llena de misterio la naturaleza. Es el terror de las gentes del litoral pacífico.
Fuente: http://www.oocities.org/tumaco2000/cuentos.htm

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